El mandatario, que asumió hace cuatro meses de manera interina, enfrenta investigaciones por tráfico de influencias; enfrentaba siete mociones de censura. Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, Jerí fue removido del cargo al que había llegado como jefe del Congreso -y ante la falta de un vicepresidente- el 10 de octubre luego de que fue destituida su antecesora, Dina Boluarte (2022-2025)


LIMA.– El Congreso de Perú resolvió este martes en una sesión extraordinaria de juicio político destituir al presidente interino José Jerí, el séptimo jefe de Estado en 10 años, quien había asumido el cargo hace apenas cuatro meses, por inconducta funcional y falta de idoneidad para ejercer el cargo.
“La mesa directiva declara la vacancia del presidente de la república”, anunció el jefe encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi. El parlamento elegirá el miércoles a un nuevo jefe del legislativo, quien automáticamente asumirá la presidencia interina de Perú hasta el 28 de julio, cuando asuma el candidato que la población elija en las elecciones del 12 de abril.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, Jerí fue removido del cargo al que había llegado como jefe del Congreso -y ante la falta de un vicepresidente- el 10 de octubre luego de que fue destituida su antecesora, Dina Boluarte (2022-2025),en medio de una crisis impulsada por el alza de la criminalidad que sigue sin resolverse.
La fiscalía investiga a Jerí por dos casos de tráfico de influencias tras la revelación de encuentros clandestinos con empresarios chinos.
Jerí, de 39 años, enfrentaba siete pedidos de censura impulsados por la minoritaria oposición izquierdista y un bloque de partidos de derecha que buscaban removerlo por “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer el cargo. La sesión comenzó, como estaba previsto, alrededor de las 10 (12 en la Argentina ). En primer lugar, los legisladores votaron una por una las mociones para admitir someterlas a debate.
Sin embargo, una vez aprobado el debate de todas las mociones, algunos legisladores cuestionaron la correspondencia del procedimiento para destituir al mandatario interino. La congresista Ana Zegarra, de Somos Perú, sostuvo que debería aplicarse el procedimiento de vacancia en lugar del de censura, argumentando que las acusaciones contra Jerí corresponden a su período en funciones como presidente interino y no como legislador.
En sintonía, el legislador Álex Paredes dijo que aplicar la figura de censura a Jerí sería “una transgresión constitucional”.
Otros legisladores rechazaron el pedido aduciendo que debía ser declarado inadmisible.
“Mejor digan que quieren que se quede Jerí y nos levantamos todos”, dijo la vocera de Renovación Popular, Norma Yarrow, según el medio local El Comercio.
Alrededor de las 13.50 (15.50 en la Argentina), el Pleno del Congreso rechazó tras una breve votación el pedido de Zegarra.
El juicio político requiere una mayoría cualificada de 87 votos si hubieran estado los 130 legisladores. Dado que la cantidad de presentes este martes era de 115, la mayoría era de 58 legisladores, detalló el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, al abrir el debate.
El presidente y sus aliados argumentaron que debería enfrentarse a un juicio político y no a una censura, pero Jerí dijo que respetaría el resultado de la votación de censura.
Aunque Rospigliosi sería el siguiente en la línea de sucesión, el actual líder encargado del Congreso dijo que no asumirá la magistratura, por lo que los legisladores tendrán que elegir a un nuevo jefe del Congreso que luego asumiría la presidencia. Esto sería similar al ascenso de Francisco Sagasti a la presidencia en 2020, después de que fue elegido por el Congreso en un contexto de una aguda crisis política y de protestas tras los cinco días de presidencia del expresidente Manuel Merino.
Afuera del recinto, un pequeño grupo de manifestantes se reunió para pedir la destitución del presidente interino, acusándolo de haber convertido el palacio presidencial “en un burdel”.
“No me considero muerto”
“Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para poder ejercer la presidencia de la República”, había declarado Jerí en una entrevista por televisión la noche del domingo.
“No me considero muerto”, agregó y dijo, sin pruebas ni dar detalles, que existen intereses de ciertos sectores para golpear la “credibilidad” de su trabajo.
En esa entrevista, además, habló sobre su ausencia en una terapia psicológica por patología psicosexual dispuesta en enero de 2025 a la que debía asistir por una denuncia de violación sexual en su contra cuando era legislador, que fue finalmente archivada. Según él, nunca recibió una notificación “válida” del Poder Judicial para asistir a esa cita.
“Si desde el primer momento, en lo más complicado que fue la denuncia, me allané a colaborar y a participar, resultaría ilógico e incongruente no aceptar otra recomendación, siempre que hubiera sido debidamente notificado. No puede ser que para una cosa sí colabores y para otra no colabores. Es inconsistente, e inconsistente no soy. Si hubiera llegado válidamente, habría cumplido lo que se me hubiera recomendado”, dijo al respecto.
Sobre la coyuntura política, Jerí reconoció el lunes en una actividad a puerta cerrada dentro del palacio presidencial que Perú pasaba por un “momento ciertamente complicado”.
La crisis detonó luego que la prensa reveló que Jerí se reunía de forma oculta con dos empresarios chinos, uno contratista estatal y el otro investigado por la fiscalía por presuntamente integrar una red de tráfico de madera.
En enero, la prensa publicó imágenes de diciembre donde Jerí, en medio del verano, vestía una capucha y llevaba un bolso antes de ingresar a una de las citas nocturnas. El mandatario afirma que se reunía con los empresarios para coordinar una festividad peruano-china, para comer comida china y comprar caramelos chinos. Pero varios legisladores no creen sus respuestas y elevaron los pedidos para removerlo del cargo.
Al mismo tiempo, Jerí está bajo investigación de la fiscalía por presunta corrupción, por los delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en agravio del Estado.
Otras investigaciones de la prensa informaron que varias mujeres que se reunieron con Jerí en los últimos meses en el palacio presidencial encontraron trabajo en el Estado. Por eso, la fiscalía ha iniciado una segunda investigación contra Jerí por tráfico de influencias agravado en los casos de nueve mujeres contratadas.
Jerí recibió el apoyo del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, quien dijo al diario local Gestión el lunes que para la estabilidad de Perú el mandatario debería seguir en el puesto. “Cambiar de presidentes seguido, en los ojos no sólo de Estados Unidos, sino del mundo, no es normal. Para traer la inversión estadounidense, la estabilidad es muy importante”, señaló.
Otra figura que apoya a Jerí es la candidata presidencial Keiko Fujimori, hija del fallecido mandatario Alberto Fujimori, quien indicó que los legisladores de su grupo político no apoyarán los pedidos de destitución.
“Tener un nuevo relevo en la presidencia -el cuarto en el actual lustro político- no resolverá nada de la profunda crisis institucional que vive el país”, dijo a la agencia AFP el analista político Augusto Álvarez.
Además, “será difícil encontrar en el Congreso actual -con evidencia de mediocridad y sospecha sólida de corrupción generalizada- un reemplazo con legitimidad política”, agregó.
Trasfondo electoral
La rapidez con la que se tramita la censura ha sido relacionada con la campaña electoral, que registra un récord de más de 30 candidatos presidenciales.
“Los partidos que apresuran la destitución lo hacen porque creen que eso podría ayudarlos a obtener más votos en la elección del 12 de abril”, recalcó Alvarez, director del medio digital A3R.net.
El candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien encabeza las encuestas, ha sido el más enfático en reclamar la renuncia de Jerí.
López Aliaga, simpatizante del presidente Donald Trump, ha señalado que “Jerí es operador de decenas de grupos chinos que entran a Palacio en masa”.
Luego de un inicio rutilante con una aprobación de casi 60% en los sondeos debido al impulso que dio a la lucha contra el crimen organizado, la popularidad de Jerí cayó a 37% en febrero.
Uno de los principales pedidos para Jerí fue liderar la lucha contra la delincuencia y pedir la derogatoria de un conjunto de leyes que debilitan la lucha contra el crimen organizado. Al menos seis de esas leyes fueron aprobadas en el pasado con el apoyo de Jerí cuando era legislador desde 2021. Nada de eso ha ocurrido.
Agencias AFP, AP y Reuters
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