Según el Indec, los sueldos formales subieron 2% en enero y se situaron en un nivel inferior al IPC de 2,9 por ciento. Qué pasó con las remuneraciones no registradas

En enero de 2026, el índice de salarios registrados registró un incremento de 2% en comparación con diciembre del año anterior, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), y, de esta manera, evolucionaron por debajo de la inflación del primes mes del año, que se ubicó en 2,9 por ciento.
El desempeño fue dispar según los distintos sectores: el sector privado no registrado encabezó las subas con un aumento mensual de 4,4%, mientras que el sector privado registrado mostró un alza de 2,1% y el sector público registró un avance de 1,8 por ciento. Es importante aclarar que ese número informal presenta un rezago estadístico de cinco meses, por lo cual exhibe el comportamiento de agosto de 2025.
En la comparación interanual, el índice general de salarios registrados exhibió una suba de 29% y también se posicionó por debajo de la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que exhibió un alza de 32,4 por ciento. En el sector privado registrado, la variación fue de 28,5%, y en el sector público, de 30 por ciento. En tanto, los trabajadores informales volvieron a encabezar las mejoras con un incremento de 80,6%, aunque deben compararse con el 33,6% anual de agosto.
Dentro del sector público, el subsector nacional registró en enero un alza mensual de 2,0%, mientras que el subsector provincial subió 1,7%. En términos interanuales, las variaciones fueron de 22,4% y 33,4%, respectivamente. Las cifras muestran que, en todos los segmentos, los salarios aún corren por detrás de la inflación acumulada.
El economista en la Fundación Libertad y Progreso, Tomás Amerio, consideró que los movimientos interanuales de los indicadores confirman que “la recuperación del salario real, aunque en curso, aún no logra compensar la pérdida acumulada de los últimos años”.
La evolución salarial en los últimos años
Según cifras oficiales del Indec, en los últimos 100 meses tanto los salarios como los precios registraron incrementos destacados: ambos se multiplicaron por más de 70 veces. Sin embargo, de la propia estadística se desprende que la inflación avanzó a un ritmo mayor que los salarios.
En septiembre de 2017, el sueldo neto promedio de un empleado formal del sector privado era de 20.974 pesos. Para diciembre de 2025, ese valor llegó a $1.600.263, lo que implica un aumento nominal de 7.529 por ciento. Es importante señalar que estos datos corresponden al salario promedio sin estacionalidad y solo consideran a los trabajadores formales del sector privado, sin incluir a empleados informales ni del sector público.
Durante el mismo período, el IPC subió 8.509%, es decir, la inflación superó a los salarios en 980 puntos porcentuales. Esto indica que, en promedio, los ingresos no lograron acompañar el alza de los precios, aunque el impacto varió según la actividad económica, ya que no todos los sectores tuvieron el mismo ajuste salarial.
La diferencia de 980 puntos porcentuales entre inflación y salarios implica una caída del 11,38% en el poder adquisitivo promedio. Para mantener el mismo poder de compra que en 2017, el salario neto debería ubicarse en 1.805.731 pesos.
La pérdida de poder adquisitivo se agrava si se consideran los precios de bienes esenciales. En septiembre de 2017, la canasta de 58 productos relevada por el Indec costaba $3.520,76, lo que permitía a un trabajador comprarla 5,96 veces con su sueldo neto. En diciembre de 2025, el costo ascendió a $325.370,30 y el salario promedio solo alcanza para 4,92 canastas. Esto representa una reducción del 17,4% en la capacidad de compra respecto a 2017.
Previsiones salariales para 2026
Las previsiones para el empleo en Argentina muestran un posible cambio de escenario en la primera parte de 2026. De acuerdo con el último análisis salarial de Randstad, las empresas planean otorgar aumentos promedio del 17,5% a los empleados fuera de convenio durante el primer semestre del año. Esta decisión se da en un contexto en el que las compañías buscan dejar atrás medidas de emergencia y avanzar hacia políticas de compensación más planificadas y focalizadas.
El relevamiento señala una marcada dispersión en los incrementos proyectados: mientras algunas empresas anuncian ajustes de al menos 4%, otras contemplan subas de hasta 35 por ciento. Esta diversidad refleja el esfuerzo de las organizaciones por mantener un equilibrio entre sus recursos y la necesidad de retener talento en posiciones especializadas, en un mercado donde estos perfiles son muy demandados.
El informe destaca que, con una inflación estimada del 12% para la primera mitad del año, el aumento promedio previsto para el personal fuera de convenio podría traducirse en una mejora del salario real en ese grupo de trabajadores.
Respecto a la frecuencia de las actualizaciones, el 31% de las empresas opta por revisiones trimestrales, el 22% realiza ajustes semestrales y el 15% los implementa de manera mensual. El informe muestra que las revisiones semestrales y cuatrimestrales están ganando terreno, en detrimento de los ajustes mensuales habituales en períodos de mayor volatilidad inflacionaria.