Estaba previsto que la segunda ronda de conversaciones empezara esta semana en Islamabad, pero Teherán no confirmó su participación. Ayer, Trump anunció que atacó y capturó un buque iraní que transitaba por el Golfo de Omán.

Escala la tensión en Medio Oriente y hay una fuerte incertidumbre en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz.
Tras el fracaso del primer encuentro hace poco menos de 10 días, está previsto que este lunes se lleve adelante la segunda ronda de conversaciones en Pakistán para acercar posiciones en Washington y Teherán. Sin embargo, en las últimas horas, Donald Trump atacó un buque iraní en el Golfo de Omán e Irán amenazó con tomar represalias.
“Hoy, un barco de carga con bandera iraní llamado Touska, de casi 900 pies de largo y que pesa casi tanto como un portaaviones, intentó pasar nuestro bloqueo naval, y no les fue bien”, explicó Trump en un mensaje en redes sociales.
“El Touska está bajo sanciones del Tesoro debido a su historial previo de actividad ilegal. Tenemos la custodia total del buque y estamos investigando su carga”, sumó.
Tras el ataque, el máximo comandante militar conjunto de Irán, Khatam al-Anbiya, acusó a los Estados Unidos de violar el alto el fuego al disparar contra buques mercantes iraníes y cuestionó con dureza su accionar.
“Advertimos que las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán pronto responderán y tomarán represalias contra este acto de piratería armada por parte del ejército estadounidense”, apuntó.
Y sostuvo: “Después del ataque de Estados Unidos, las fuerzas iraníes también atacaron barcos militares estadounidenses con drones”.
En ese contexto, Irán no confirmó su participación en las conversaciones que estaban pautadas para iniciar este lunes en Islamabad.
De hecho, según la emisora estatal iraní, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, le dijo a su homólogo paquistaní en una llamada que las recientes acciones, la retórica y las contradicciones de Estados Unidos eran señales de “malas intenciones y falta de seriedad en la diplomacia”.
Por su parte, Trump confirmó que enviará una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance, que estará acompañado del enviado especial, Steve Witkoff, y de Jared Kushner, yerno del mandatario.
De acuerdo a lo que anticipó, Estados Unidos ofrecerá a Teherán un “acuerdo muy justo y razonable”, pero amenazó con nuevos ataques si las negociaciones no avanzan: “Espero que acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a destruir cada planta de energía y cada puente en Irán. ¡Se acabó lo de ser el chico bueno!”.
Días atrás, Trump aseguró a la agencia AFP que el acuerdo de paz “está muy cerca” y dijo que Teherán había aceptado entregar su uranio enriquecido. Sin embargo, esto fue desmentido por Masud Pezeshkian, su par iraní: “¿Cómo es posible que el presidente de Estados Unidos afirme que Irán no debe ejercer sus derechos nucleares sin explicar por qué?“.
Sin un progreso en las conversaciones que permitan prolongar el alto al fuego que empezó el 8 de abril, el cese de las hostilidades podría terminar esta semana.
En tanto, la capital paquistaní se encuentra bajo un estricto bloqueo de seguridad y con sus principales hoteles desalojados para recibir a ambas partes.
Los puntos claves de la negociación
El principal punto que aleja hoy a ambas delegaciones de un acuerdo es la cuestión nuclear. Pero las posiciones no son insalvables, según estiman analistas.
De hecho, la postura de la Casa Blanca no es inflexible. Los negociadores no exigen una prohibición total del enriquecimiento de uranio por parte de Irán, sino una moratoria de 20 años de toda actividad nuclear, con varios condicionamientos no detallados. “Esto permitiría a los iraníes alegar que no renunciaron definitivamente a su derecho, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear, a producir su propio combustible nuclear”, escribió The New York Times.
El gobierno de los ayatollah dijo que estaban dispuestos a aceptar una moratoria de hasta cinco años.
En la práctica, no es una propuesta muy diferente a la que Irán puso sobre la mesa de negociaciones en Ginebra en febrero pasado, pocos días antes de que estallara la guerra.
De todas formas, el enriquecimiento de uranio no es el único punto que separa a ambas delegaciones. También se deberá llegar a un acuerdo sobre el restablecimiento del libre tránsito por el estrecho de Ormuz.
Su cierre generó una crisis internacional que tuvo profundas consecuencias en el comercio mundial y en el alza del precio del barril de petróleo y de otros insumos. Irán exige el pago de un “peaje” sobre el paso marítimo, algo que Washington y sus aliados occidentales rechazan de plano.
Pero además, Trump exige el cese del apoyo iraní a sus grupos proxy como el Hezbollah libanés, el Hamas palestino o los hutíes de Yemen.
En contraste, Irán pide recuperar fondos bloqueados por las sanciones internacionales que ascienden a alrededor de 6000 millones de dólares producto de sus ventas petroleras. El dinero está retenido en Qatar.