Las imágenes del momento fueron difundidas por el medio Tu Voz Carolina. La coronación destacó la participación y el acompañamiento de la comunidad durante el cierre de los carnavales.

Con 99 años a cuestas y una corona dorada que no le quedaba grande, Ignacio Servín se subió al carruaje como quien sabe perfectamente lo que se merece. Dos pulgares en alto, la mirada pícara detrás de sus anteojos, y una sonrisa que desafía al tiempo. Así cerró sus carnavales Colonia Carolina, pequeña localidad correntina de Goya, en lo que fue sin dudas la imagen más emotiva de la última noche.
Ignacio fue elegido Rey del Abuelazo, distinción que cada año la comunidad otorga a uno de sus mayores como acto de reconocimiento y amor colectivo. Y él lo recibió como se reciben las cosas verdaderas...con el cuerpo entero, con los brazos abiertos, con esa energía que asombra en alguien a un solo año de cumplir un siglo de vida.
A su lado, su reina, elegante en azul con su propia corona y banda, completaba la estampa de una realeza genuinamente popular. El carruaje engalanado con guirnaldas plateadas, flores de papel fucsia y la inconfundible bolsa verde que proclamaba "Rey", avanzó esa noche entre la música y los aplausos de un pueblo que eligió celebrar sus raíces honrando a quienes más saben de ellas.
Noventa y nueve años. Rey de carnaval. Y los pulgares bien arriba. Algunas coronas no se heredan. Se ganan viviendo.
Diario época