En el estadio Azteca la inauguración duró 23" y luego el local dirigido por Javier Aguirre se impuso 2 a 0 en un juego muy chato. El Estadio Azteca fue testigo de una inauguración histórica al Mundial 2026 con una ceremonia cargada de música, emoción y color.

El espectáculo comenzó con Maná y Danny Ocean, quien encendió el ambiente interpretando "Partidazo". Más tarde, Los Ángeles Azules y Belinda tomaron el escenario para cantar "Por Ella", desatando la ovación de los más de 87.000 aficionados presentes. La fiesta continuó con J Balvin, que puso a bailar al público con una presentación llena de energía y ritmos latinos. Sin embargo, el punto más esperado llegó con la aparición de Shakira y Burna Boy, encargados de interpretar "Dai Dai".
Con una gigantesca Copa del Mundo en el centro del campo, efectos visuales impresionantes y un estadio completamente entregado. Luego el tradicional desfile de las banderas de las 48 selecciones participantes en el Mundial 2026.
Posteriormente, el tenor Andrea Bocelli y la cantante EJAE interpretaron "DNA", la canción oficial de la Copa del Mundo. La ceremonia continuó con la aparición del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, acompañado por la actriz mexicana Salma Hayek, quienes presentaron el codiciado trofeo de la Copa del Mundo ante la ovación del público.
Como antesala, Lila Downs interpretó el himno nacional de Sudáfrica, mientras que Alejandro Fernández hizo lo propio con el himno de México.
Después México consiguió una victoria por 2-0 ante Sudáfrica, que hace lucir a México, pero lo deja sin su capitán, César Montes, quien fue expulsado en la recta final del compromiso.
Desde el minuto siete, México encontró la puerta al triunfo, para alimentar las emociones de los más de 80 mil aficionados que asistieron. El 1-0 lo hizo Julián Quiñones, el delantero que eligió a México por encima de Colombia, a pesar que los cafetaleros lo habían buscado.
La estadística de no ganar en juegos inaugurales tiritaba y cayó al fin, después del gol de Raúl Jiménez, en el segundo tiempo. El atacante se sacudió la racha de tres Mundiales sin anotar y al fin atinó a portería, apuntó al cielo, como dedicatoria a su padre, y se abrazó con sus compañeros.
Sudáfrica, sorprendido por la escena, se quedó sin dos elementos, por tarjeta roja, lo que facilitó la tarea a los de Javier Aguirre.