



Inmediatamente le dije: "yo tuve la suerte de conocer a mí ídolo de Argentina: Fernando de Madariaga; el mismo que ahora me habla de mí otro ídolo de España: MANOLO OTERO". Le nombre, entonces, algunas de sus canciones como "Bella Mujer", "Soleado" y "Como he de hacer para olvidarte". Allí me empezó a contar algo que me dejó asombrado. No se porque asombrado, ya que Madariaga era una de las grandes estrellas de aquella década del 70, 80, nada podía sorprenderme. Me dijo Fernando: "...en cada gira cuando venía (Manolo Otero) me invitaba a cenar, mí gran amigo".
Tuve innumerables diálogos, a veces de casi una hora, con Fernando a quien le interesó siempre mi familia y mis hijos que lo tratan de abuelo con todo el cariño. Con Fran jugaba a la pulseada y decía: "...pégame" (en el estómago que parecía una piedra) sacando a relucir sus dotes de boxeador.
Entonces ese cariño creció más de la cuenta. Nunca conté una palabra de todo lo que me decía y contaba, pero ...pero..., mí condición de periodista alguna vez iba a ceder. Por eso hoy estoy contando esta parte. Porque quedé asombrado y no debería estarlo. Inmediatamente, - y siendo un verdadero mal pensado-, me pregunté en silencio: "Estos dos juntos con la pinta y la voz que tenían habrán hecho desastre" (ya se imaginan en que sentido). Tal vez sea solo mí imaginación.
Si se pudiera viajar en el tiempo y yo decirle a mis amigos de aquella época todas estas cosas, jamás me hubieran creído y con justa razón.
Ya tengo de que volver a hablar con Fernando, sería Manolo Otero, pero es evidente que lo mueve demasiado.
Fernando sigue cantando y es justo que le hagan homenajes como estos para quienes fuimos felices con su voz y para que se asombren los desconocidos.