Este sábado recordamos con gratitud y emoción al querido padre Rodolfo Gerardo Barboza, pastor sencillo y cercano, que dejó una huella imborrable en el corazón de tantas comunidades de la diócesis. Su vida sacerdotal estuvo marcada por un profundo amor a Dios, la entrega generosa al pueblo y un carisma especial para acompañar, escuchar y animar a quienes más lo necesitaban. A cuatro años de su fallecimiento.

Supo ser un sacerdote de puertas abiertas, cercano a los humildes, servidor incansable y testigo alegre del Evangelio.
En este aniversario de su fallecimiento, damos gracias por su testimonio de fe, por su espíritu misionero y por cada gesto de bondad que sembró en su caminar pastoral.
Que el Señor le conceda el descanso eterno y que su memoria siga inspirándonos a vivir con alegría el servicio, la fraternidad y la misión.
"Buen y fiel servidor, entra a participar del gozo de tu Señor." (Mt 25,23)
🙏 Siempre en el recuerdo y en la oración.