La industria maderera argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La caída del consumo interno, la paralización de la obra pública, las altas tasas de interés y un escenario internacional incierto conforman un panorama que golpea con fuerza a las pequeñas y medianas empresas del sector foresto-industrial.
La advertencia proviene de Ricardo García, vicepresidente segundo de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) y vocal titular de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM).
Según explicó el dirigente, la actividad enfrenta una combinación de factores que dificultan cualquier posibilidad de recuperación en el corto plazo. "Sin la recuperación del mercado interno, la reactivación de la obra pública y con las actuales tasas de interés, va a ser muy difícil sobrellevar este momento y habrá cada vez más inconvenientes", sostuvo.
Uno de los principales problemas radica en la fuerte dependencia del consumo interno. De acuerdo con García, cerca del 80% de la producción de la foresto-industria argentina se destina al mercado local; mientras que apenas un 20% se exporta. "Es un sector muy ligado al movimiento de la economía interna. Hoy el consumo está muy deprimido y, con la obra pública paralizada, no hay señales claras de reactivación", explicó.
Esta situación repercute directamente en la actividad de aserraderos, carpinterías y fábricas de productos derivados de la madera que operan en distintas provincias del país, especialmente en regiones con fuerte tradición forestal como el nordeste argentino.
Empresas al límite y empleo en riesgo
García señaló que durante los años de pandemia muchas empresas realizaron inversiones para modernizar su equipamiento y mejorar sus procesos productivos. Sin embargo, el contexto económico actual limita la posibilidad de sostener ese esfuerzo.
"Desde el Gobierno nacional se impulsa una mirada de reconversión para ganar competitividad, algo que en parte entendemos y compartimos. Pero hoy el problema es que el mercado está deprimido y los precios están muy bajos. En muchos casos se venden productos por debajo de las listas regulares", indicó.
En ese marco, el dirigente alertó que ya se registraron cierres de empresas y que otras atraviesan una situación extremadamente delicada. "Ya hay empresas que cerraron y otras están muy cerca de hacerlo", afirmó.
El impacto también alcanza al empleo, aunque su dimensión exacta resulta difícil de medir. García explicó que la informalidad laboral y las modalidades de contratación más flexibles impiden reflejar con precisión la magnitud del problema en las estadísticas oficiales.
"No está claro cuánta gente se ha quedado sin trabajo en nuestro sector. Muchas veces las personas están registradas como monotributistas o con otras formas de contratación que no aparecen en los números formales", advirtió.
Además de las dificultades internas, el sector enfrenta un escenario internacional que agrega nuevas presiones. Para García, el actual contexto global está marcado por cambios en las políticas económicas de distintas potencias, lo que genera un efecto dominó en el comercio mundial.
"Estamos viviendo un cambio a nivel mundial, con gobiernos que modifican el perfil económico global. Cuando un país no puede exportar a Estados Unidos, por ejemplo, busca colocar su producción en otros mercados y eso termina generando una sobreoferta que presiona los precios a la baja", explicó.