En la solemnidad de San José, el obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecin, presidió la misa en el Hogar de Ancianos San José de Goya, compartiendo la celebración con los ´abuelos´, sus cuidadores y miembros de la comunidad.


El obispo llevó para esta ocasión especial reliquias de primer grado de José Gabriel del Rosario Brochero y de María Antonia de Paz y Figueroa, permitiendo que los adultos mayores pudieran acercarse y recibir gracias espirituales.
Participaron de la celebración la directora del hogar y los integrantes de la comisión Amigos del Hogar-
En su homilía, monseñor Canecin invitó a contemplar la figura de San José como expresión de la obra de Dios en la vida de los hombres: "Celebrar a San José es celebrar la obra de Dios en él y a través de él. La fiesta de San José tiene que hacernos pensar en lo que Dios es capaz de hacer en un ser humano débil, frágil y humilde", expresó.
Monseñor Adolfo Canecin, destacó que "Dios construye cosas grandes en nuestra pequeñez, cosas fuertes en nuestra fragilidad y cosas ricas en nuestra pobreza", subrayando que la verdadera grandeza radica en permitir que Dios actúe en la propia vida.
Señaló que San José fue "un enamorado que escuchó la llamada de Dios en su corazón", respondiendo con generosidad al designio de Dios.
Al finalizar la misa, el obispo compartió el almuerzo con los residentes del hogar, reafirmando un gesto que forma parte de su ministerio, desde su llegada a la diócesis: celebrar tanto la Navidad como el día de San José junto a los adultos mayores, poniendo en práctica una Iglesia cercana, inclusiva y sinodal.-
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