Mientras tanto, el freno en la actividad ya empieza a reflejarse en los números generales del sector. Según datos de la industria, la faena nacional alcanzó en febrero unas 924.000 cabezas, lo que representó una caída del 9% respecto de enero y del 11% frente al mismo mes del año pasado.
La situación de ArreBeef se inscribe en un escenario más amplio de tensión dentro de la industria frigorífica, donde en los últimos meses se acumularon conflictos laborales, suspensiones y cierres de plantas. A comienzos de marzo, por ejemplo, el frigorífico Ganadera San Roque anunció el cierre definitivo de su planta en Morón, una decisión que derivó en 140 despidos. En la comunicación enviada a los empleados, la empresa atribuyó la medida al deterioro del contexto económico, la caída del consumo interno y los cambios en las condiciones del negocio.
A ese caso se suman los problemas en el Frigorífico General Pico, en La Pampa, donde cerca de 190 trabajadores recibieron telegramas de despido en el marco de un Procedimiento Preventivo de Crisis, mientras la empresa intenta reordenar su situación financiera. Dentro del sector advierten que estos episodios reflejan un escenario de rentabilidad cada vez más ajustada, presionado por el encarecimiento de la hacienda, el retroceso del consumo interno y las dificultades para sostener márgenes en la exportación.