El endeudamiento de las familias volvió a quedar bajo la lupa. En abril, el ratio de irregularidad de las financiaciones a los hogares llegó al 12,1%, según el último Informe sobre Bancos del Banco Central. El dato implica una suba de 0,5 puntos porcentuales respecto de marzo y un salto de 8,4 puntos frente al mismo mes del año pasado. La cifra confirma que una porción creciente de los préstamos tomados por personas físicas presenta atrasos o problemas de pago. El fenómeno aparece en un contexto de consumo todavía débil, ingresos que no terminan de recomponerse en todos los segmentos y un mayor uso de herramientas de financiamiento para llegar a fin de mes.
De acuerdo con el informe oficial, el crédito a las familias representó en abril el 20,6% del activo total del sistema financiero, con una baja mensual de 0,2 puntos. En paralelo, el saldo de los préstamos al consumo en pesos retrocedió 0,9% real frente a marzo, lo que muestra que el deterioro de la cartera no se explica por una expansión fuerte del crédito nuevo, sino por las dificultades de pago sobre deudas ya existentes.
El BCRA señaló que, en los últimos meses, comenzó a observarse una desaceleración en el ritmo de aumento del ratio de irregularidad de los hogares. Según el organismo, ese comportamiento responde principalmente a que el crecimiento real de la cartera en situación irregular viene atemperándose gradualmente. De todos modos, la mora sigue en niveles elevados y todavía aumenta, aunque ya no lo hace al ritmo más acelerado que se observó en meses previos. Para el sistema financiero, esto implica que el deterioro de la calidad crediticia continúa, pero con señales incipientes de estabilización.
El indicador general de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,3% en abril, con un incremento mensual de 0,3 puntos y una suba interanual de 5,1 puntos. La diferencia entre hogares y empresas es marcada:
mientras la mora de las familias llegó al 12,1%, el coeficiente de irregularidad de las compañías fue de 3,3%. Ese contraste muestra que el mayor foco de tensión está en los préstamos a personas. En especial, en las líneas vinculadas al consumo, donde suelen concentrarse tarjetas, personales y otros créditos de corto plazo, más sensibles a la pérdida de poder adquisitivo y al encarecimiento financiero.
El informe también mostró una dinámica heterogénea dentro del crédito bancario. En abril, el saldo real de crédito al sector privado en pesos cayó 0,9%, aunque la baja fue menor que la observada en promedio durante los primeros tres meses del año. Por tipo de asistencia, las líneas con garantía real crecieron 0,3% real, mientras que los préstamos al consumo cayeron 0,9% y los comerciales retrocedieron 0,3%.