Monseñor Adolfo Canecín, presidió la misa del Domingo de Pascua de la Resurrección en la Fazenda de la Esperanza, ubicada sobre el camino Cecilio Echeverría, en cercanías de la localidad de Santa Lucía. La celebración se realizó en el centro de recuperación de adicciones, donde compartió la alegría pascual con las jóvenes y voluntarios de la obra.



En su homilía, reflexionó sobre el Evangelio de Evangelio de Juan, destacando que el sepulcro vacío es el signo de que la muerte no tiene la última palabra.
"Como los discípulos, también nosotros estamos llamados a correr hacia Cristo, a creer en su Resurrección y a dejarnos transformar por la esperanza que nace de la vida nueva", expresó.
Animo a llevar el anuncio de que Jesús vive, acompaña e ilumina los caminos de quienes buscan una vida nueva.
El obispo permanentemente anima a los laicos a conformar los Grupos Esperanza Viva. Estos espacios funcionan como una extensión de la Fazenda, brindando contención y acompañamiento tanto a personas con consumos problemáticos como a sus familias. -