Escrito por Juan Muth y publicado en el Face de Ariel Esmay.
No de golpe, no con ruido… sino con esa tristeza lenta que cala hondo. Cuando Massalin cerró sus puertas, no fue solo una fábrica la que se fue, se fue el sustento de cientos de familias, se resquebrajó la economía local y se sembró el miedo al futuro. Hoy, con el cierre de ALAL, la herida vuelve a abrirse, más profunda, más dolorosa.

La ciudad ya no resiste otro golpe así.
Las persianas bajadas se multiplican, los sueños se empacan en valijas, y las despedidas se vuelven costumbre. Hijos que se van buscando un mañana, padres que se quedan con el corazón partido, barrios enteros que sienten cómo la esperanza se les escapa entre los dedos.
Goya no pierde solo trabajo.
#Pierde gente.
Pierde historias.
Pierde futuro.
Y lo más triste no es la desolación que se ve, sino la que se siente. Esa sensación de abandono, de que nadie escucha, de que a muchos ya no les queda fuerza ni para creer.
#Compartir este mensaje no es solo mostrar tristeza.
Es decir #basta.
Es recordar que Goya late, que su gente vale, que no somos números ni estadísticas.
Que una ciudad sin oportunidades se muere… pero una ciudad unida todavía puede luchar.
Que no se apague #Goya.
Que no nos acostumbremos a #perderlo #todo.