

El intendente de Goya, Mariano Hormaechea, se refirió este martes a la situación generada por el cierre de la empresa textil Emilio Alal, una firma centenaria que dejó sin empleo a más de 260 trabajadores en Goya tras anunciar la paralización definitiva de sus plantas productivas. Aseguró que los trabajadores esperan el pago del 50% de la indemnización y una audiencia que debería realizarse este miércoles.
En diálogo con medios locales, el jefe comunal indicó que desde que se conoció la notificación oficial del cese de actividades transcurrió aproximadamente una semana, tiempo en el que el municipio, junto al gobernador y la ministra de Industria provincial, gestionó la convocatoria de las partes ante autoridades nacionales. “El lunes se va a tener una entrevista en Buenos Aires”, señaló, en alusión a reuniones previstas donde se abordará la situación de Alal y el impacto en la economía local.
El intendente destacó que el Ejecutivo municipal permaneció en contacto con los empleados afectados, quienes manifestaron su preocupación ante la demora en el pago de indemnizaciones tras recibir la notificación de despido. Según explicó, aún no se ha efectivizado el pago del 50% de las indemnizaciones que les correspondía como primer tramo bajo la normativa, y los trabajadores reclaman incluso la totalidad de lo adeudado.
“El reclamo principal de los trabajadores es que ni siquiera se cumplió con ese 50%”, afirmó, y añadió que la preocupación entre los exempleados se profundiza por el inicio próximo del ciclo escolar y el impacto económico que esto conlleva para sus familias.
También confirmó que se realizará una audiencia este miércoles en la Delegación de Trabajo de Goya, en la que están convocadas todas las partes para intentar arribar a un acuerdo que permita destrabar la situación administrativa vinculada a las indemnizaciones.
Consultado sobre las declaraciones del empresario vinculadas a una posible reapertura, el jefe comunal se mostró cauteloso: remarcó que, si bien algunos propietarios expresaron públicamente que las máquinas de la planta siguen listas, no se han observado acciones concretas que permitan inferir un cambio de rumbo en la actividad industrial de la firma.
"Para Goya esto es un golpe muy grande porque es una empresa que tiene un impacto directo en la economía local", aseguró con preocupación.