El problema de pensar que estar quieto es lo normal
Parece que si somos sedentarios es normal y la actividad física nos ayuda para mejorar, pero:
¿Podemos considerar saludable a un cuerpo que casi no se mueve?
Nuestro cuerpo no evolucionó para trasladarnos siempre en auto, trabajar frente a una computadora, pedir comida desde el celular y terminar el día mirando una pantalla.
En otras palabras, no evolucionó para pasar ocho, diez o doce horas sentado.
La vida moderna cambió muchísimo más rápido que nuestra biología.
El sedentarismo se volvió tan común, que hacer ejercicio empezó a parecer algo extraordinario.
Sin embargo, si miramos la evolución de nuestra historia y nuestra biología lo realmente extraordinario es pasar gran parte del día sin moverse.
Tu cuerpo necesita movimiento.
Si sos sedentario, no podés estar sano, porque la actividad física no es algo que hacemos para estar mejor, es algo que necesitamos para estar bien.
Es decir, el ejercicio no es una intervención de la salud, es una necesidad biológica.
Por eso podemos decir que el sedentarismo es un “experimento evolutivo”.
¿Qué significa esto? Significa que es una novedad a la que nunca hemos estado expuestos hasta hace tan solo unas pocas décadas, y es uno de los principales causantes de las enfermedades modernas algunas de las cuales son absolutamente devastadoras.
Lo que ocurre cuando nos movemos demasiado poco
Las consecuencias de la falta de movimiento no siempre son evidentes (al menos en el corto plazo).
No necesitás sentirte enfermo para que tu cuerpo esté pagando el precio de una vida demasiado sedentaria.
La falta de actividad física está relacionada con un mayor riesgo cardiovascular, presión arterial elevada, diabetes tipo 2, pérdida de masa muscular y ósea y mayor riesgo de deterioro cognitivo, entre otras consecuencias.
Un estudio reciente comparó personas sedentarias con personas activas físicamente, y no estamos hablando de atletas profesionales, simplemente de personas que realizaban al menos unas dos horas y media de actividad física semanal, algo perfectamente alcanzable para la mayoría.
Y encontraron diferencias importantes.
Las personas sedentarias tenían una menor capacidad de sus mitocondrias para producir energía.
Las mitocondrias son pequeñas centrales energéticas dentro de nuestras células que ayudan a transformar lo que comemos y respiramos en energía que nuestro cuerpo puede utilizar.
En el estudio, las personas sedentarias presentaron una capacidad mitocondrial considerablemente menor y también una menor capacidad para utilizar diferentes fuentes de energía.
Además su VO₂ máx, una medida relacionada con la capacidad del organismo para utilizar oxígeno durante el esfuerzo, fue aproximadamente un 38% inferior.
En otras palabras, su organismo funcionaba peor.
Ejercicio: cambiar el foco.
Te propongo este pequeño ejercicio para cambiar la manera en la que pensás el ejercicio.
En lugar de preguntarte:
“¿Qué ejercicio debería hacer para bajar de peso?”
Preguntate:
“¿Cómo puedo moverme más durante mi semana?”
En lugar de pensar:
“Hoy no tengo tiempo para entrenar”.
Podes pensar:
“¿Dónde puedo incorporar un poco más de movimiento hoy?”
Y por último podés cambiar:
“Tengo que empezar con la rutina perfecta, 5 veces por semana”
Por:
“¿Qué actividad puedo sostener por años?”
Y recordá: no necesitás entrenar como un atleta.
La actividad física es una característica intrínseca de los humanos, pero hemos normalizado su ausencia hasta el punto de que ahora vemos el ejercicio como un comportamiento especial. Y este es el problema, que es tan común el sedentarismo que hacer ejercicio parece algo especial, cuando es en realidad una necesidad básica de nuestra fisiología.
“El movimiento es la causa de toda vida.” - Leonardo da Vinci
Si querés seguir cada entrega semanal del newsletter de Atenas Club de Fitness suscribite sólo con tu mail a
https://substack.com/@atenasfitness