La tradicional celebración de “Ángeles Somos” volvió a recorrer Caá Catí y el paraje Rincón de los Vences con esa magia sencilla que solamente tienen las cosas de la infancia. Y la Policía Rural de General Paz quiso sumarse preparando golosinas y dulces para recibir a los chicos y compartir con ellos una jornada cargada de alegría, recuerdos y emoción.



Porque detrás de cada uniforme también hay alguien que alguna vez fue niño, que esperó una golosina, una sonrisa o ese pequeño gesto capaz de quedar guardado para siempre en la memoria.
Estar cerca de la comunidad no es solamente llegar cuando hay un problema: también es acompañar sus costumbres, cuidar sus tradiciones y hacerse presente en los momentos felices.
Quizás mañana muchos de esos chicos no recuerden qué golosina recibieron, pero sí puedan recordar que alguien los esperaba con una sonrisa. Y a veces, para dejar una huella, no hace falta mucho más que eso.
Destacamos este gesto que reafirma los auténticos valores de nuestra identidad, que acompaño el personal policial dependiente cuyo Jefe es el comisario general Gerardo Torres.-