El Congreso quedará bajo control demócrata y el presidente de EE.UU. afrontará los últimos dos años de su mandato con un margen de maniobra acotado. La seguridad nacional y la política exterior ganarán peso en la agenda legislativa. Quiénes son los ganadores y perdedores de la contienda electoral.

La durísima derrota republicana en las elecciones de medio término dejó a Donald Trump maniatado en la Casa Blanca por un futuro Congreso bajo absoluto dominio demócrata y abrió el camino para la sucesión presidencial de 2028.
El mandatario estadounidense perdió gran poder de maniobra en la política nacional y deberá lidiar no solo con las trabas que le imponga la oposición en el Parlamento. También quedará expuesto a fuertes presiones políticas e intentos de judicializar sus dos últimos años de mandato.
Fue un histórico voto castigo por la guerra en Irán y sus consecuencias económicas que dejó a los demócratas con mayorías en ambas cámaras del Congreso y debilitó a un presidente que amenaza ahora con gestionar a través de órdenes ejecutivas y vetos.
“Trump se concentrará en las áreas donde los presidentes estadounidenses tienen poder, o sea política exterior y seguridad nacional”, dijo a TN el analista internacional Fabián Calle.
Para el analista, “en los últimos 100 años los presidente que llevan seis años de mandato pierden en un 90 porciento de las veces el medio término y usualmente las dos cámaras. Se lo llama la comezón del sexto año”, apuntó.
Por qué perdió el Partido Republicano
Desde el ala dura republicana apuntan como la gran responsable de esta derrota a la guerra en Irán. Pero muchos estadounidenses también se cansaron del estilo explosivo de Trump, sus ataques constantes y las grandes contradicciones de su discurso y su gobierno.
El conflicto al que el presidente llevó al país dejó secuelas económicas indelebles en el bolsillo de los estadounidenses. Inflación y en especial un aumento desmedido del precio de la gasolina provocaron una fuerte caída en la imagen del gobierno y del mandatario en particular.
El analista Erick Fajardo, consultor en comunicación política y asesor del condado de Arlington (Virginia), dijo a TN que entre los escenarios posibles se destaca uno en particular: los intentos de judicializar al presidentes o secretarios clave como Marco Rubio (Departamento de Estado) y Pete Hegseth (Defensa).
Según el analista, más allá de las trabas que imponga al gobierno en el Congreso, la lucha demócrata estará puesta en especial en la política migratoria y en ganar la calle de cara a las elecciones de 2028.
“Si no logran cumplir sus objetivos legislativos, van a meter presión al gobierno. con un escenario a la europea”, con manifestaciones de calle. “Pero Trump ha planteado márgenes de maniobra. Es un negociador. Por otro lado, está el veto”, señaló.
Los grandes ganadores que abren el camino de la sucesión
La jornada del martes dejó grandes ganadores y perdedores.
“La elección presidencial del 2028 está más que abierta todavía”, resumió Calle.
“Los demócratas ganaron más bancas, pero ahora habrá que ver si logran capitalizar el resultado”, dijo Fajardo.
A su criterio, el gran ganador del lado demócrata ha sido James Talarico, el seminarista progresista de 37 años que conquistó un escaño de senador en el conservador estado de Texas, algo que no ocurría desde 1988. Es la cara visible del triunfo opositor.
Su sorprendente victoria fue un durísimo golpe para Trump y para el multimillonario Elon Musk, que había invertido más de 200 millones de dólares para apuntalar a su rival republicano Ken Paxton, en un terreno tradicionalmente conservador. Fue la elección no presidencial más cara de la historia del país.
También irrumpió en el escenario demócrata Jon Ossoff, de 39 años, reelecto el martes para un segundo mandato como senador de Georgia. Es el miembro más joven de la cámara alta estadounidense.
“Con victorias arrolladoras y contundentes, el pueblo estadounidense ha repudiado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente saliente Donald Trump”, dijo Ossoff ante sus seguidores.
Sus nombres aparecen ahora en el horizonte de la interna demócrata frente a dirigentes como la diputada Alexandria Ocasio-Cortez o la exvicepresidenta y excandidata presidencial Kamala Harris, que carga con el estimga de su derrota ante Trump en las últimas elecciones.
“Los demócratas deben apostar todo para convertir a Talarico en la cara moderada del partido ante el avance del ala socialista que es dominante, pero no es elegible a nivel de presidencia”, como Ocasio-Cortez o el primer senador musulmán electo Abdul El-Sayed, afirmó Fajardo.
Por el lado republicano, ha habido un tendal de víctimas. Con Trump fuera de combate (salvo una maniobra que le permita optar a un tercer mandato prohibido por la Constitución), le quedan dos posibles candidatos de peso que no compitieron en estas elecciones de medio término: el secretario de Estado, Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance.
“Los demócratas van a atacar a quien ven con más posibilidades de capitalizar el caos y ese es Marco Rubio. Los van a llamar a declarar al Congreso. Rubio puede galvanizarv el voto hispano y es la gran amenaza”, concluyó Fajardo.