El vicepresidente paraguayo quedó en el centro de la escena política tras la crisis que golpeó al gobierno de Santiago Peña por el caso Ueno Bank. Su trayectoria dentro del Partido Colorado, su vínculo con Horacio Cartes y el mecanismo constitucional de sucesión presidencial.

Pedro Alliana sucederá a Santiago Peña en Paraguay.
Pedro Alliana, vicepresidente de Paraguay y uno de los principales dirigentes del Partido Colorado, será el sucesor de Santiago Peña al frente del Poder Ejecutivo, en medio de la crisis política y financiera vinculada con el caso Ueno Bank. El dirigente, conocido como “Mangui”, mantiene una extensa trayectoria dentro de la Asociación Nacional Republicana (ANR) y cuenta con el respaldo del expresidente Horacio Cartes, una de las figuras de mayor influencia en el oficialismo paraguayo.
La posibilidad de que Alliana llegue a la Presidencia se confirmó con la renuncia de Peña. En ese contexto, el vicepresidente mantuvo una reunión con Cartes en la sede de la Junta de Gobierno del Partido Colorado para analizar el escenario político y los mecanismos de sucesión.
La Constitución paraguaya establece que, ante la renuncia, destitución, muerte o incapacidad declarada del presidente, el vicepresidente debe asumir automáticamente la conducción del Poder Ejecutivo y completar el período constitucional.
Alliana quedaría al frente del Gobierno hasta el 15 de agosto de 2028, fecha prevista para la finalización del mandato presidencial iniciado en 2023, cuando el mandatario saliente fue elegido.
Quién es Pedro Alliana, el dirigente colorado que podría presidir Paraguay
Hércules Pedro Lorenzo Alliana Rodríguez nació el 19 de febrero de 1974 en Pilar, capital del departamento de Ñeembucú, en Paraguay. El dirigente está casado con Fabiana María Souto y tiene cuatro hijos. Antes de comenzar su carrera política, desarrolló actividades comerciales en su ciudad natal.

Alliana había sido electo como vicepresidente.
Según la información consignada en su perfil de la Cámara de Diputados, completó sus estudios primarios y secundarios, aunque durante su trayectoria surgieron cuestionamientos públicos sobre su formación escolar.
En cuanto a sus estudios superiores, el registro de títulos del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) señala que obtuvo una licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma San Sebastián.
Su recorrido político comenzó en el ámbito local, cuando se presentó como candidato a intendente de Pilar para el período 2006-2010. Posteriormente, fue elegido gobernador del departamento de Ñeembucú y consiguió una banca como diputado nacional en representación de esa región.
Su crecimiento dentro del Partido Colorado lo llevó a ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados, uno de los cargos más importantes del Poder Legislativo paraguayo. También llegó a conducir la Asociación Nacional Republicana, organización política que constituye la estructura partidaria del coloradismo.
El vínculo de Pedro Alliana con Horacio Cartes
Una de las características centrales de la trayectoria de Pedro Alliana es su relación política con el expresidente Horacio Cartes, actual titular del Partido Colorado y referente del movimiento interno Honor Colorado.
Al igual que Cartes, Alliana no provenía originalmente de las estructuras tradicionales del coloradismo. Su familia mantenía vínculos con el Partido Encuentro Nacional (PEN), aunque posteriormente desarrolló su carrera dentro de la ANR.
Con el paso de los años, se consolidó como uno de los dirigentes cercanos al expresidente, quien habitualmente lo llama “Mangui”. Esa relación resultó fundamental para su crecimiento político y su incorporación a la fórmula presidencial encabezada por Santiago Peña en las elecciones de 2023.
Sin embargo, el vínculo entre Cartes y Alliana atravesó recientemente un período de tensiones. Según fuentes partidarias citadas en la información difundida, ambos dirigentes permanecieron distanciados durante más de un mes debido a diferencias dentro de Honor Colorado y desacuerdos relacionados con la definición de la futura fórmula presidencial del oficialismo.
La reunión celebrada en la sede de la Junta de Gobierno de la ANR representó, en ese contexto, un acercamiento entre ambos dirigentes ante la posibilidad de una transición presidencial.
La crisis de Santiago Peña por el caso Ueno Bank
La posibilidad de una sucesión presidencial surgió en medio de los cuestionamientos contra Santiago Peña por sus presuntos vínculos con el caso Ueno Bank. La crisis financiera vinculada con la entidad bancaria provocó repercusiones políticas y abrió un escenario de incertidumbre.
Según la información difundida, el banco estuvo relacionado con antiguos socios comerciales de Peña, circunstancia que alimentó los cuestionamientos sobre su administración. En ese contexto, comenzaron a circular versiones sobre una eventual renuncia presidencial o el impulso de un juicio político, hasta que finalmente se concretó la renuncia.
La situación llevó a dirigentes del Partido Colorado a evaluar las consecuencias institucionales de una posible salida del jefe de Estado. Fue en ese marco que Horacio Cartes y Pedro Alliana se reunieron en la sede partidaria para analizar el escenario de sucesión. El encuentro también tuvo relevancia por las diferencias internas que atravesó Honor Colorado durante las semanas anteriores.
Qué establece la Constitución de Paraguay sobre la sucesión presidencial
El sistema constitucional paraguayo contempla un mecanismo de reemplazo destinado a garantizar la continuidad del Poder Ejecutivo. Ante la renuncia, destitución, muerte o incapacidad declarada del presidente, la responsabilidad de completar el mandato corresponde al vicepresidente.
Por lo tanto, Pedro Alliana no necesitaría una nueva elección ni una designación del Congreso para asumir la Presidencia si se concreta la salida de Santiago Peña.
El actual período presidencial comenzó el 15 de agosto de 2023 y finalizará el 15 de agosto de 2028. En consecuencia, una eventual asunción de Alliana durante noviembre de 2026 implicaría que el dirigente complete el tiempo restante de ese mandato.
Sin embargo, su llegada a la Presidencia también provocaría una vacancia definitiva en la Vicepresidencia, que deberá resolverse mediante el procedimiento previsto en el artículo 234 de la Constitución Nacional.
Quién reemplazaría a Pedro Alliana en la Vicepresidencia
El artículo 234 de la Constitución paraguaya establece dos mecanismos diferentes para cubrir una vacancia definitiva en la Vicepresidencia, según el momento del período constitucional en el que se produzca.
Cuando la vacancia ocurre durante los primeros tres años del mandato, corresponde convocar a elecciones para que la ciudadanía elija a un nuevo vicepresidente. En cambio, si se produce durante los últimos dos años, la designación queda a cargo del Congreso Nacional, que debe resolverla mediante una mayoría absoluta.
Como el mandato presidencial actual comenzó en agosto de 2023, la salida de Santiago Peña en noviembre de 2026 se produjo dentro de los últimos dos años del período.
Por ese motivo, no sería necesario convocar a una elección popular para designar al reemplazante de Alliana en la Vicepresidencia. La decisión correspondería al Congreso Nacional, integrado por 45 senadores y 80 diputados, que deberán reunirse en sesión conjunta.
Con una composición total de 125 legisladores, la mayoría absoluta necesaria para elegir al nuevo vicepresidente sería de 63 votos. La persona designada ocuparía el cargo hasta agosto de 2028, cuando finalice el período constitucional.
El futuro del Partido Colorado ante una eventual sucesión
La crisis que atraviesa el gobierno paraguayo también abrió una discusión sobre el futuro de la conducción del Partido Colorado. El encuentro entre Horacio Cartes y Pedro Alliana representó un movimiento importante dentro del oficialismo, especialmente por las diferencias que ambos mantuvieron durante las semanas anteriores.
La llegada de Alliana a la Presidencia obliga al coloradismo a reorganizar su estructura política y alcanzar acuerdos para cubrir la Vicepresidencia.
En ese escenario, la capacidad del oficialismo para reunir los 63 votos necesarios en el Congreso resultaría determinante para completar la sucesión institucional.