Con el inicio de una nueva etapa de formación en la Universidad Gregoriana de Roma, el padre Pablo Esteban Stortti, sacerdote de la Diócesis de Goya y oriundo de esta ciudad, emprende un tiempo particular de estudio, discipulado y profundización de la fe, vivido como una respuesta renovada a la llamada del Señor y al deseo de configurar cada vez más la propia vida con la de Jesucristo.

«Hoy comienza una nueva aventura, un nuevo comienzo, un paso adelante; una respuesta a una llamada, un modo de servir a la Iglesia, pero, sobre todo, un modo de seguir configurando mi vida con la del Maestro», expresó el padre Pablo.
«Quien escucha la Palabra del Señor se deja tocar por ella y, como María, permite que esa Palabra modele su vida, y no solo su razón, para que se haga carne», señaló, al describir este tiempo como una oportunidad para escuchar, contemplar, meditar y vivir el Evangelio.
El estudio estará orientado a profundizar el don de la comprensión de la fe, recibida y transmitida durante veinte siglos por la comunidad de los creyentes que celebra y vive el Evangelio.
Una tradición fecundada por el testimonio de tantos hombres y mujeres que entregaron su vida por Cristo, desde Pedro y Pablo hasta los mártires y evangelizadores de ayer y de hoy.
«Para que el Evangelio siga resonando en el mundo como una propuesta de sentido que se manifiesta en el servicio», explicó el sacerdote oriundo de la ciudad de Goya, evocando a Jesús, que lavó los pies de sus discípulos.
«Sé que no camino solo», expresó, agradeciendo la oración y el afecto de la Iglesia particular que lo acompaña, de quienes rezan por él y de su familia, que aprende también a vivir el amor en la distancia.
Pablo Stortti, destacó el acompañamiento de la comunidad de hermanos Focolares, con quienes procura vivir cotidianamente el Evangelio y reconocer la presencia del Resucitado en medio de la comunidad.
Al iniciar este nuevo tiempo de formación, estudio y misión, renovó una respuesta que atraviesa toda vocación cristiana: «Aquí estoy».
Una disponibilidad que encuentra en María el modelo del «Hágase en mí según tu palabra» y en Pedro la confianza para volver a echar las redes: «En tu palabra echaré las redes» concluyo en un mensaje por las redes sociales.+