El recordado sacerdote, que sirvió fielmente por 17 años como cura párroco de la Catedral de Goya, partió hacia la Casa del Padre a los 93 años de edad. Sus restos serán sepultados en el Monasterio de Lavalle. La misa exequial presidirá monseñor Adolfo Canecin acompañado por el obispo emérito monseñor Ricardo Faifer, el sábado a las 11 de la mañana.

En la noche de ayer, jueves 16 de julio, alrededor de las 21:30, partió hacia la Casa del Padre el presbítero Tomás Francisco von Schulz, a los 93 años de edad.
La noticia ha causado una profunda conmoción y un unánime sentimiento de gratitud en toda la comunidad diocesana, donde el inolvidable "Padre Tomás" desplegó un fecundo ministerio sacerdotal caracterizado por la entrega generosa y el celo apostólico.
Este viernes a partir de las 7 de la mañana, los fieles rinden su último adiós al querido pastor en la iglesia catedral "Nuestra Señora del Rosario" de la ciudad de Goya, templo donde el padre von Schulz se desempeñó como cura párroco y rector durante 17 años, dejando una huella imborrable en la vida pastoral.
MISA EXEQUIAL
La misa exequial tendrá lugar el sábado 18 de julio, a las 11, en el altar mayor de la catedral.
La liturgia estará presidida por el obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecín, quien estará acompañado por el obispo emérito, monseñor Ricardo Oscar Faifer, y por la totalidad del presbiterio diocesano.
Posteriormente, los restos mortales del recordado sacerdote serán trasladados hacia la vecina localidad de Lavalle, para recibir cristiana sepultura en el Monasterio "San Alberto" de las Monjas Dominicas Contemplativas.
Nacido un 23 de octubre, el padre Tomás Francisco von Schulz abrazó la vocación sacerdotal con un hondo sentido de comunión y cercanía hacia el Pueblo de Dios.
Durante largos años ejerció su ministerio como "cura obrero" en la localidad correntina de Monte Caseros, dando testimonio vivo de la Iglesia en los sectores más humildes.
Su fidelidad y capacidad llevaron a monseñor Ricardo Faifer a designarlo como Vicario General de la diócesis, la máxima jerarquía eclesiástica local tras el obispo de la jurisdicción.
Asimismo, asumió con prudencia la tarea de administrador diocesano en el período de sede vacante que se originó tras el traslado de monseñor Luis Teodorico Stockler a la diócesis de Quilmes.
El presbiterio y los laicos lo recuerdan como un hombre íntegramente entregado a la misión.
Fue un pilar fundamental en las estructuras de formación, impulsando decisivamente las tareas de la catequesis, el acompañamiento en el seminario y la consolidación de la Escuela de Diaconado Permanente.
Dinámico, activo e incansable predicador, la excelencia de sus homilías reflejaba un profundo contenido teológico y moral, sustentando siempre una firme defensa de la vida y de la dignidad de las personas.
Entre sus obras más queridas y desvelos constantes se destacó la Casa del Niño "Nuestra Señora del Rosario", obra en la cual transformó su entrega ministerial en un apostolado concreto al servicio de la infancia desprotegida.
Al alcanzar el límite de edad contemplado por el Código de Derecho Canónico, presentó la renuncia formal a su cargo de párroco.
Sin embargo, su labor evangelizadora jamás decayó: continuó ejerciendo su función con dinamismo en las comunidades parroquiales y presidiendo la Misa en el Monasterio Dominico de Lavalle, donde ahora descansarán sus restos.+-