Al ser una ONG sin fines de lucro, creada con el objetivo de fortalecer a las comunidades para que accedan a derechos básicos, recorrer sectores de la ciudad y amalgamar las visitas con los vecinos resulta una tarea gratificante. La experiencia más cercana fue en el barrio Santa Ana. En su columna habitual en Radio Power, la Lic. Fernanda Esmay, comenta esta experiencia.


Se da por descontado que ciudadanos, compueblanos, funcionarios, concejales, etc, conocen la ciudad de Goya. En muchas oportunidades, lo que se ubica es “geográficamente” un distrito, un barrio, calles, etc. Ocurre, que cada rincón citadino posee una impronta particular, singular. De allí, por historia, ubicación, situación urbanística, las necesidades y fortalezas son diferentes de unos respecto de los otros.
Fundación Jóvenes acepta el desafío de recorrer los barrios y adentrarse en sus entrañas para conocer el arraigo, las emociones y aspectos de cada lugar. Para tal fin, eligen uno, lo visitan y entran en contacto con el presidente del barrio, miembros de la comisión que colabora y vecinos que se acercan a compartir con los jóvenes sus experiencias de vida en dicho barrio. El cometido de esta ONG es recuperar las memorias de su fundación, su conformación como barrio, si son viviendas de INVICO, cuando fueron otorgadas las casas, el nombre de las calles, alguna plaza nueva, los vecinos que fueron pioneros allí y que iniciaron las gestiones para obtener los elementos que caracterizan a ese barrio, el ADN mismo de esas familias y su lugar de pertenencia.
Fernanda Esmay pondera la garra y el compromiso que tienen los vecinos para con su hogar en comunidad: su barrio.
La implementación de las visitas supone llegar acompañados de Lisandro Núñez, agente sanitario, responsable del control de signos vitales, medición de presión, azúcar y testeo de VIH en algunas ocasiones. Esto es un casa por casa y contacto fluido con la gente. De este ida y vuelta surge lo que supone el fuerte de un vínculo entrañable: la construcción de una identidad barrial. Más allá de la cuestión urbanística, lo esencial es la historia de cada comunidad. Anécdotas, datos, gestiones pasadas, presentes y futuras, las semillas de su impronta, los perfiles, sus características singulares.
En el caso del barrio Santa Ana, fueron adjudicadas las casas en el 2008 pero la ordenanza que estableció el nombre de Santa Ana fue en el 2023. En ese amplio interín, los vecinos, con quien fuera el presidente, Fabián Gómez, gestionaron para lograr ese fin. Eligieron los nombres de las calles homenajeando la flora típica correntina. O sea, el sello propio y afectivo quedó registrado para siempre a través de sus calles. Otro ejemplo, fue la rotondita: gestión de esos vecinos que se pusieron al hombro trabajar para obtener lo necesario y que la fisonomía del barrio se fuera urbanizando entre todos y para todos.
Esto y otros ejemplos más, considera Fernanda, permite visibilizar cómo se construyen las comunidades de Goya.
El presidente de la comisión anterior, Fabian Gómez, y el presidente actual Julio Aguirre han sido grandes protagonistas de lo que actualmente es el Barrio Santa Ana. Junto a otros vecinos, entre ellos, Karina, Tere Gómez , Tere Cáceres, Nilda Arriola… y muchos más. Hoy, se habla de este sitio, pero al observar el mapa de Goya nace la necesidad de multiplicar ejemplos por cada barrio.
Estado municipal y vecinos, Estado municipal y barrios. Desde el comienzo de cada uno, su mantenimiento y evolución. Desde lo básico como agua potable, a veces escasa o inexistente, hasta barrios de estética vistosa con detalles muy lindos.
Fundación Jóvenes no se detiene: el próximo barrio será María Reina de la Paz y luego Santa Rita, y más, más y más.