
1 | 2026-08-20 02:08:16
Por Prof. Educ. Física Gastón Gabiassi. “Quiero cambiar… pero no tengo voluntad.” Es una de las frases más comunes, querés empezar y sabés que te haría bien, pero algo pasa… y no lo hacés. Y entonces aparece la culpa, pero hay algo importante que tenés que entender: No es que no tenés voluntad, es que no sabés cómo funciona. Enterate más en esta nueva entrega semanal.
Desde la neurociencia, la voluntad no es “fuerza mental infinita”.
Es la capacidad de regular tu atención, tus emociones y tus impulsos para tomar decisiones que te acerquen a lo que querés a largo plazo.
Y esto es clave:
- No es algo con lo que nacés o no.
- Es algo que se entrena.
De hecho, hoy se sabe que la voluntad funciona como un músculo.
Se puede fortalecer… pero también se fatiga.
Lo que está pasando realmente en tu cerebro
Esa masa de 1.3kg llena de neuronas que tenés en tu cabeza está diseñada para ahorrar energía y mantenerte vivo, no para hacerte feliz.
Por eso toma la mayoría de tus decisiones en automático.
Para que te des una idea:
En un estudio, las personas involucradas dijeron que tomaban unas 14 decisiones diarias sobre comida.
Cuando se analizó en profundidad… eran más de 200 decisiones por día.
- La mayoría sin darse cuenta.
Lo mismo pasa con el movimiento, el descanso o el entrenamiento.
No es que decidís conscientemente no hacerlo.
Es que tu cerebro te lleva a lo más fácil y conocido.
- El “autosabotaje” no es personal
Cuando sentís ganas de no entrenar, de quedarte quieto o de elegir lo cómodo…
No es debilidad.
Es biología.
Ejemplo simple:
Pasás por un lugar y sentís olor a chipá calentito.
Automáticamente:
Se activa tu sistema de recompensa
Cambia tu fisiología
Tu cuerpo te empuja a ir hacia eso
- Todo antes de que pienses.
Ahí es donde entra la voluntad.
Entonces… si la mayoría de mis decisiones se dan en automático, ¿dónde se empieza para generar el cambio?
Empieza en tu capacidad de interrumpir el automático.
Y eso se entrena.
3 claves simples para empezar
1. Autoconocimiento
Darte cuenta qué estás haciendo, cuándo y por qué.
Si no lo ves… no lo podés cambiar. Por eso el primer paso es hacer consciente lo inconsciente.
2. Pausa + decisión
Cuando aparece el impulso (no entrenar, postergar, elegir lo fácil), respirás hondo, hacés una pausa.
Pensá:
- lo que quiero ahora
- vs lo que quiero a largo plazo
Y ahí decidís.
3. Cuidar tu energía
La voluntad no es infinita.
Se agota.
Por eso:
Dormir bien
Comer mejor
Moverte
Bajar el estrés
mejora directamente tu capacidad de decidir bien.
Incluso algo tan simple como respirar más lento ayuda a activar zonas del cerebro que te permiten tomar mejores decisiones.
Desafío
Tomate 10 minutos hoy y escribí esto:
5 cosas que sabés que mejoran tu calidad de vida
5 comportamientos que hoy te están perjudicando
A dónde querés ir a largo plazo y qué cosas hoy te alejan de eso
No lo pienses demasiado.
Escribilo.
El cambio comienza cuando empezás a pensar distinto y decidir distinto.
Tu cuerpo no necesita perfección.
Necesita dirección.
“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir.” — Viktor Frankl
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