El hermano del menor desaparecido rompió el silencio en una entrevista exclusiva. Apuntó contra la defensa de los imputados y ratificó que el botín fue plantado.

A la vez que el proceso judicial avanza en medio de tensiones, cruces y medidas procesales que generan controversia, el dolor de la familia de Loan Danilo Peña continúa latente, sostenido únicamente por la incansable búsqueda de respuestas y justicia. En una entrevista radial, Mariano Peña, uno de los hermanos del niño cuya desaparición mantiene conmocionada a la opinión pública nacional, expresó su profundo malestar por el desarrollo de las audiencias y lanzó duras críticas hacia la estrategia de algunos profesionales del derecho que participan en el debate oral. Con una mezcla de indignación y esperanza inquebrantable, expuso sus sensaciones respecto al rumbo de la causa y el manejo político y mediático que rodea el expediente.
"Me llama un poco la atención el entorpecimiento que se hace en el proceso, pero confío que en los alegatos se terminará definiendo lo que defiende cada uno", sostuvo Mariano al referirse a las trabas burocráticas y jurídicas que dilucidan el esclarecimiento del hecho. Sin embargo, el momento más tenso de la charla se produjo cuando el joven exteriorizó su bronca ante las actitudes observadas dentro de la sala de audiencias: "Me molesta la falta de respeto a Loan. Me molesta cuando hay muchas risas de algunos abogados que defienden a los imputados". Para el entorno íntimo del niño, la liviandad con la que ciertos actores procesales tratan el caso representa una afrenta directa a la memoria de la víctima y al sufrimiento cotidiano de sus seres queridos, quienes transitan un calvario desde el primer día.
A pesar de los obstáculos temporales y las contradicciones que marcaron el expediente a lo largo de los meses, Mariano remarcó que la fe permanece intacta en el núcleo familiar: "Se va sabiendo de a poco lo que pasó con Loan. Tenemos fe y esperanza siempre para saber qué pasó con Loan". En este sentido, destacó el rol de su madre, quien a pesar del paso del tiempo y el desgaste emocional continúa sosteniendo la bandera de la exigencia de justicia: "Mamá sigue esperanzada y con fe todos los días. Seguimos siendo fuertes". La fortaleza del clan familiar se erige como el principal motor para evitar que la causa caiga en el olvido, mientras la sociedad entera continúa exigiendo respuestas concretas a los investigadores judiciales y a las fuerzas de seguridad federales y provinciales que intervinieron desde los inicios de la instrucción.
Uno de los puntos más álgidos abordados durante la entrevista estuvo vinculado a las pruebas materiales que desviaron el foco de la investigación durante las primeras semanas de rastrillajes. Al respecto, Mariano fue categórico al referirse a uno de los elementos claves hallados en la zona rural: para Mariano "está claro que el botín lo plantó Laudelina". Esta afirmación refuerza la hipótesis de que existió una maniobra deliberada y coordinada por parte de ciertos círculos cercanos para encubrir a los verdaderos autores materiales del hecho, sembrando pistas falsas que desorientaron a los sabuesos policiales y prolongaron la agonía de la familia. Consultado sobre las diversas líneas investigativas que se barajaron a lo largo del proceso, y en particular sobre la teoría de que el niño pudo haber sido víctima de un accidente fatal en el monte, el hermano de Loan adoptó una postura de cautela extrema: "No descartamos nada".
El tramo final de la conversación estuvo marcado por un fuerte y desesperado llamado a la conciencia social y a la colaboración ciudadana. Con la voz quebrada pero firme en su reclamo, Mariano apeló directamente a aquellos que puedan tener información oculta sobre lo sucedido aquel fatídico día: "A todos les digo y les reclamo: qué pasó con Loan. Si vieron algo, que digan la verdad".
La familia insiste en que existen pactos de silencio en la comunidad que impiden llegar al fondo de la verdad absoluta. "Nosotros vivimos un terror que esperemos se termine. Y no solo nosotros queremos saber qué pasó con Loan", concluyó, reflejando el clamor colectivo de un país entero que continúa preguntándose dónde está el niño y quiénes fueron los responsables directos de su desaparición.
TESTIMONIOS
Los agentes de la PFA Marcelo Román y Maximiliano Aciares descartaron categóricamente que el niño se haya perdido de manera accidental en el paraje Algarrobal, afirmando ante el tribunal que "a Loan se lo llevaron" y que la magnitud de los rastrillajes iniciales hubiera permitido hallarlo de no mediar la intervención de terceros.
En la misma línea, Abundio Escobar, chofer de una ambulancia local, declaró haber escuchado tres gritos
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