Una nueva jornada del debate oral por la desaparición del niño de cinco años dejó definiciones sobre los plazos del proceso y testimonios clave que complican la situación del excomisario Walter Maciel.
Un proceso clave para la familia y la sociedad
El juicio que busca esclarecer qué ocurrió con el pequeño Loan Peña entra en etapas decisivas. Durante las últimas audiencias, la atención se centró tanto en el avance de las declaraciones testimoniales como en las proyecciones sobre la finalización del debate judicial que conmueve al país.
En diálogo con la prensa, el fiscal de la causa, Carlos Schaefer, se refirió al ritmo de las jornadas y expresó la expectativa del Ministerio Público respecto a los tiempos del tribunal. «Esperamos que el juicio termine en noviembre o diciembre, por la familia y por la sociedad», sostuvo el funcionario judicial al evaluar el desarrollo de las audiencias.
Schaefer remarcó además el alcance del proceso al precisar que el juicio se lleva adelante «por la sustracción y por el entorpecimiento de la causa», aunque aclaró que en este ámbito no se determinará con qué fin se llevaron al menor. «Este juicio es porque se lo llevaron, por la sustracción», reiteró el fiscal, mostrándose confiado en que «de a poquito los testigos van a ir contándonos» lo sucedido aquella tarde de junio de 2024 en la localidad correntina de 9 de Julio.
El testimonio que complica a MacielLa declaración más impactante de la jornada estuvo a cargo del agente policial Orlando Ezequiel Cáceres, quien integró la comitiva desplegada en el paraje Algarrobal el 13 de junio de 2024, cuando se dio el alerta inicial por la desaparición de Loan.
Ante el tribunal, Cáceres ratificó que el excomisario Walter Maciel le ordenó modificar de manera deliberada los registros en el libro de guardia para fraguar las horas en que se iniciaron las actuaciones. Según detalló el agente, la primera novedad sobre el caso la recibió a las 15.38 mediante un llamado del sargento Mariano Duarte, dato que incluso tenía agendado en su teléfono celular. Sin embargo, Maciel le exigió anotar que el aviso había sido a las 16.15.
El efectivo relató la secuencia de lo ocurrido con la documentación oficial: «Ese día Maciel no me devolvió el libro de actas. Y recién lo hizo al día 14 entre las 18.30 a 20. Me dio para que completara el libro y que cuando termine le avise. Estuve completando y me dice que el llamado de Duarte lo ponga a las 16.15. Entonces yo le dije que fue a las 15.38 horas, que lo tenía agendado en mi celular». Ante el reparo del subalterno, la respuesta del jefe policial fue tajante: «Vos haces lo que te digo».
Presiones internas y entorpecimiento
La manipulación de los registros no se limitó al horario del primer llamado. Cáceres confirmó ante los jueces que la salida efectiva de la comisión policial hacia la zona rural ocurrió cerca de las 16.50, pero Maciel le ordenó asentar que el patrullero había partido a las 16.16.
«Me sentí presionado mal, porque no es de mí, yo sabía que estaba haciendo mal», confesó el policía durante su declaración testimonial. Se dejó así al descubierto el grado de intimidación que ejercía la máxima autoridad de la comisaría sobre el personal a su cargo durante las primeras horas de la búsqueda.
Las revelaciones de Cáceres se alinean con la hipótesis central de la fiscalía sobre el desarrollo de las primeras actuaciones. Al evaluar los testimonios escuchados durante la mañana, el fiscal Schaefer enfatizó que «desde el minuto cero se produjo el entorpecimiento» en la investigación, un elemento que resulta determinante para establecer las responsabilidades penales en el encubrimiento de la desaparición del niño.
diario El Libertador