Las perspectivas para el trimestre septiembre-octubre-noviembre muestran una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en la Mesopotamia y el extremo oriental de la región Pilcomayo-Bermejo.
En tanto, gran parte del interior de la región permanecería dentro de la categoría normal. Los modelos analizados presentan diferencias tanto en la distribución como en la magnitud de las precipitaciones previstas.
El informe destaca que los modelos ECMWF-SEAS5 y NOAA/NCEP-CFSv2 coinciden parcialmente en una señal húmeda sobre sectores del Alto Paraná y de la cuenca del Uruguay, aunque existen diferencias entre ambos escenarios.
En cuanto a la situación hidrológica, al 17 de septiembre el escenario era diferente según cada cuenca.
El Paraguay inferior se encontraba en aguas bajas o medias bajas, mientras que el Alto Paraná transitaba una onda ordinaria en aguas medias-altas. En el caso de Corrientes y Barranqueras, los niveles permanecían en aguas medias y por debajo de sus cotas de alerta.
El Iguazú continuaba aportando pulsos de rápida respuesta, mientras que el río Uruguay había registrado crecidas sucesivas durante julio y septiembre, aunque esos caudales no ingresaban al Paraná medio.
Qué puede pasar con el ParanáEl Sistema Mundial de Alerta de Inundaciones (GloFAS), de Copernicus, proyecta un aumento de los caudales del Paraná medio a partir de octubre, que podría intensificarse durante noviembre y diciembre.
Sin embargo, los autores aclaran que esta proyección debe considerarse una señal de vigilancia y no un pronóstico operativo de alturas hidrométricas, debido a las incertidumbres asociadas a los modelos meteorológicos, hidrológicos y a la operación de los embalses.
El documento también señala que no corresponde concluir, solamente a partir de GloFAS, que Corrientes vaya a superar niveles de alerta o evacuación en determinados meses.
Qué recomiendan ante el fortalecimiento de El Niño
La actualización sostiene que el fortalecimiento de El Niño y el inicio de la primavera justifican acelerar las acciones de preparación frente a distintos escenarios.
La recomendación apunta a revisar capacidades, reducir vulnerabilidades conocidas y garantizar que los mecanismos de respuesta puedan activarse rápidamente si los pronósticos de corto plazo o las observaciones lo requieren.
Los especialistas también hacen hincapié en la comunicación de riesgo y advierten que el fenómeno no debe presentarse como una certeza de desastre. El informe remarca que El Niño aumenta las probabilidades, pero no determina automáticamente los impactos.
Por eso, recomiendan mantener el seguimiento de los boletines, alertas oficiales y observaciones en tiempo real, ya que el impacto concreto dependerá de dónde, cuándo y cuánto llueva, además de las condiciones previas de cada cuenca.