Por Ramón Cavalieri - Hay figuras que forman parte del paisaje natural de nuestras calles, tanto que si un día faltaran, sentiríamos que a la ciudad le han arrancado un pedazo de su identidad. Nos acostumbramos a verlos pasar con el mismo ritmo, desafiando al almanaque y a las estaciones. El otro día me crucé en mi caminata con Julio Dotti, uno de los carteros más viejos de Goya. Cuando empezamos a hablar, con esa generosidad propia del hombre de trabajo, le expliqué y pedí para hacerle unas entrevistas y entonces me propuso contactarme con el jefe del correo para hacer una nota institucional a él. Le dije inmediatamente que no. Diálogos de Vereda no nació para los escritorios de los funcionarios ni para las estadísticas frías del periodismo tradicional. Este espacio es para los personajes de carne y hueso, para el hombre común que camina y cuyas historias invisibles sostienen el pulso de nuestro pueblo.