Jueves, 26 de Enero de 2017 19:05

Chile: El incendio forestal arrasa todo a su paso y se encuentra a 50 km de Santiago

A 53 kilómetros al oeste de Santiago está ubicada la comuna de Curacavi, localidad que hace 9 días se levanta todas las mañanas con sus autos y casas cubiertos de cenizas por el intenso incendio forestal que afecta a la zona, en el sector rural de Los Naranjos.

Ubicada en el valle del mismo nombre, Curacaví está situada entre los cerros de la cordillera de la costa que separa naturalmente Santiago de Valparaíso, donde el siniestro que aún mantiene la Alerta Roja por parte de la Oficina Nacional de Emergencia, tiene consternados a sus más de 28.000 habitantes.

Pero lo peor ya pasó, la noche del miércoles las llamas amenazaron a 30 viviendas, obligando al desalojo de las 19 casas que se encontraban habitadas, quedando 25 personas damnificadas.

El incendio, que comenzó en el interior del condominio Los Soles con la quema de pastizales, ya se extendió por todo el valle quemando sus cerros, arrasando con 5 casas y juntándose con el foco que se originó en la comuna de Casablanca, ubicada a 27 kilómetros al oeste de Curacaví.

Para Juan de la Jara, chofer de un colectivo local, el incendio ha sido espantoso para la población, “el daño ha sido terrible. Mucha gente perdió sus casas, sus animales y sus cultivos. Nunca habíamos vivido un incendio de esta magnitud y eso se percibe en el ánimo de todos nosotros y también todas las mañanas, cuando antes de salir a trabajar debo limpiar mi auto de las cenizas que trae el humo por las noches”.

La logística del trabajo para combatir las llamas se concentran en la denominada zona cero, cancha de fútbol municipal donde la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el Ejército de Chile, la Ilustre Municipalidad de Curacaví, Carabineros, Bomberos y el equipo médico, instalaron sus carpas bases.

El terreno, la zona cero, está ubicada a 10 kilómetros al norte de la plaza central de Curacaví y está rodeada por el desolador paisaje que dejó el paso de las llamas, y como si fuera un oasis en medio del desastre, donde la cancha de fútbol es lo único verde que queda en el lugar, siendo utilizada para abastecer de agua, con una piscina instalada en el centro de ella, a los tres helicópteros que combaten las llamas.

Para el comandante de la Conaf, Pedro Parada Flores, el incendio no ha dado tregua, “ha sido bastante agotador, porque consume un radio de 5.000 hectáreas, por lo que estamos trabajando con 40 brigadistas y tres helicópteros. Eso más la ayuda de la Escuela de Infantería del Ejército, donde 25 personas están trabajando, más el Cuerpo de Bomberos de Curacaví, donde 40 voluntarios están salvaguardando las casas de la comunidad. Todos trabajando coordinadamente para extinguir este ya megaincendio”.

“Por su intensidad y extensión, debemos rotar a nuestro personal por el cansancio que significan los turnos y también para evitar accidentes. Nosotros nos encontramos consternados con la muerte de tres brigadistas en el sur y de bomberos y carabineros durante las faenas de combate. Esas noticias nos golpearon, junto con todo lo que significa esta tragedia para el país. En los 30 años que llevo en servicio, nunca había vivido algo similar”, señaló Parada.

Sobre la situación actual del incendio, el comandante Parada detalló que existen dos grandes focos, “uno en el sector de Casablanca y el otro en el sector del Pangue. En Casablanca la situación está muy activa porque son kilómetros los que están en llamas, pero tiene la particularidad que no tiene viviendas cercanas, sólo se quema vegetación”.

“En tanto en el sector del Pangue y que anoche nos tuvo bien movilizados, también se encuentra muy activo, pero detuvimos su avance a sectores residenciales gracias a los cortafuegos que montamos con camiones aljibe”, detalló Pedro Parada.

Si bien el sector urbano de Curacaví está fuera del alcance de las llamas, su comunidad reaccionó rápidamente al siniestro y comenzaron a organizarse. Una de ellas fue Lorena Fuentes, quien montó el comedor que recibe a todos los voluntarios que combaten bajo el intenso sol, el fuego que arrasa con todo a su paso.

“Con mi marido tenemos una productora de eventos y por eso contamos con toda la implementación con la que montamos el comedor del campamento.Y aunque Curacaví es un pueblo chico, ´pucha´ que somos solidarios. Todos los que trabajamos aquí cocinando, lavando y preparando las colaciones para los voluntarios, somos vecinos. Y la comida y los materiales que tenemos la han traído más vecinos. Acá nos conocemos todos, por eso hacemos estas cosas”, comenta una energética Lorena.
 

El fuego de la cocina es el único que no se apaga ni de noche ni de día, por lo que los turnos de trabajo de los 23 voluntarios con los que cuenta el comedor, es fundamental para atender a los hambrientos brigadistas que retornan de las llamas, para descansar y luego volver al trabajo, que a medida que pasan los días ya llega a ser una rutina sin fecha de término.  

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